¿No serás tú una ‘performance’ de Samantha Hudson?
La docu-serie de Filmin ‘No seré yo una obra de arte’, con la ‘artivista’ como hilo conductor, vuelve a enumerar de forma recurrente los brillos y miserias del mundo del arte contemporáneo

Por Javier Díaz-Guardiola
Nos fuimos de vacaciones sin haber dado cuenta de ‘¿No seré yo una obra de arte?’, el vídeo-podcast de Samantha Hudson en Filmin dirigido por David Navarro, así que nos ha tocado dejárnoslo para septiembre, como suele ocurrir con las asignaturas ‘duras’ del colegio.
El documental, en 15 capítulos, vuelve a ser la enésima revisión del sistema artístico y su mercado, sus tics y sus ‘locuras’ (y vaya turra, nos están dando en este arranque de temporada entre unos y otros, con propuestas de todo signo en un deseo por definir lo inefable), en esa tendencia adanista que parece que solo ocurre con el arte de contárnoslo todo de nuevo desde el principio y como si fueras el primero que lo hace.
Dudas que quitan el sueño al vulgo por lo que volvemos a ellas una y otra vez: que si por qué el arte es caro; que si por qué es aburrido o ininteligible; que si esto es arte; que si su museo tiene los baños ‘en abierto’ o hay que pagar (¡hay una obsesión con lo mingitorio en esta producción! Con eso y con Ratatouille)…
Se convoca para buscar respuestas a agentes de todo tipo de pelaje y condición (de Fernando Castro a Manuel Segade; de Tania Pardo a Lucía Agirre –rebautizada ‘Aguirre’, a la que no podemos perdonar que no nos haya enseñado todavía a ‘la prensa gris’ el ‘Puppy’ por dentro–; de Tatxo Benet, y su Museo del Arte Prohibido a Claudia Manzano, de Marlborough, lo que presagia que el producto ya nació muerto…), que obviamente dan más juego y colorín que un Borja-Villel o un Antonio López, y ante una interlocutora orgullosa como María Pombo de no haberse leído un libro en años (pero ya se sabe que siempre ‘hubo clases’), más preocupada por saber, cuando sale de su ensimismamiento, si ella es o no una obra de arte.
En definitiva, un producto para cafeteros (que ya se sabe todo lo que les puedan contar), que seguirá dejando in albis a los ‘novatos’ (que seguirán con las mismas dudas), que al menos no ofende demasiado, y que nos obliga repetir curso… por amor al arte.
Texto publicado en ABC Cultural el 6 de septiembre de 2025