Jenny Holzer. «Lo indescriptible». Museo Guggenheim-Bilbao

«Hay verdades tan obvias que resulta doloroso recordarlas»

La muestra de Jenny Holzer en el Museo Guggenheim es una de las más esperadas de la temporada. Su poética, la de sus inicios y también la más reciente, rebosa en cada una de sus propuestas

Jenny Holzer en el Guggenheim

Muy en el fondo, Jenny Holzer (EE.UU., Ohio, 1950) es una mensajera. De sus propios textos y de pensadores y poetas como Wislawa Szymborska, Anna Swirszczynska o Anna Swir, que le presta el título de «Lo indescriptible» para Bilbao. En panfletos (como en sus inicios), grabados en piedra (como sus célebres bancos, a los que saltó cuando entró en galerías) o volátiles (en sus letreros electrónicos, mucho más conocidos y visualmente impactantes).

Existe una y mil jenny holzers: la políticamente concienciada, la coleccionista, la pintora, la mujer, la dibujante, la feminista… Todas intentan ser ahora atrapadas por el Guggenheim de Bilbao, «casa» a la que lleva unida desde sus inicios por el gran luminoso de su atrio, un encargo para su inauguración hace ya 20 años. Con obras «históricas» y nuevas instalaciones. También proyecciones en la fachada del museo (hasta el 30 de marzo, en este caso). Palabra (y palabras) de artista.

Su cita en el Guggenheim se titula «lo indescriptible». ¿Qué cosas son indescriptibles para Jenny Holzer?

El título de la muestra está tomado de la poesía de la maravillosa Anna Swir, cuya obra admiro y cuyos poemas he tenido la suerte de poder utilizar por gentileza de su hija, que es su traductora. Hay muchos comportamientos humanos, desde el asesinato a la ternura, que no me siento capaz de describir de manera adecuada. Por ello es por lo que a menudo recurro a los textos de los demás.

Detalle de «Purple»

Dice que le apasiona el arte abstracto. Pero su trabajo es muy «literal». ¿De dónde viene su interés por el texto, por el lenguaje?

Mi deseo es proporcionar a los lectores una cantidad considerable de contenido, que espero que les sea de utilidad, y el lenguaje es un medio eficaz para transmitir hechos y emociones. Hay mucho de abstracto en mi obra, como, por ejemplo, hacer que toda la luz de una habitación sea azul, y, por un instante y de ese modo, crear un cubo azul. Quiero que tanto lo abstracto como lo explícito estén presentes en mi obra, a veces incluso simultáneamente. Cuando estoy de suerte, también está presente en ella lo inclasificable.

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Comenzó trabajando en la calle. Ahora llena museos. ¿Eso le hace perder fuerza a las propuestas o le permite llegar a otros públicos?

Continúo trabajando en la calle y estoy contenta de exponer en museos. Trato de ofrecer algo que pueda ser interesante tanto para el público en general como para los expertos en arte. El impacto y, hasta cierto punto, el significado de los contenidos que propongo puede verse influido por las noticias del día, el tiempo, el lugar, la gente, la economía, el medio a través del cual se transmite el contenido, junto a otros muchos factores.

Un «truismo» es una verdad obvia, base de alguas de suspiezas más populares. ¿Qué es la verdad para Jenny Holzer? ¿Cree en las verdades absolutas?

Me dan miedo los líderes absolutistas. Pero estoy absolutamente segura de que ni las mujeres ni las niñas deberían sufrir agresiones. Nadie debería sufrirlas. Esto es tan obvio que resulta doloroso decirlo. Pero si todos actuáramos de buena fe para enfrentarnos a lo peligroso y cruel, prosperaríamos.

Instalación de «Lo indescriptible», de Jenny Holzer

El problema es que la sociedad actual ya no quiere verdades o evidencias. Se mueve por sentimientos. ¿Cómo se relaciona usted con la «postverdad»?

La madre naturaleza está abordando la cuestión de la postverdad a lo largo y ancho del planeta…

Vuelvo a los truismos y pienso en canales de distribución como Twitter. ¿No se ha visto tentada por un medio como este para algún tipo de serie artística? Sería otra forma de volver «a la calle», «a la plaza pública»…

Hay varias personas que tienen cuentas en Twitter con mi nombre y les doy las gracias por ello. Por ejemplo, «Jenny Holzer, Cat» [Jenny Holzer, la gata] parece mucho más despierta y considerablemente mucho más graciosa que yo…

¿Cómo funciona el contenido de sus mensajes cuando trabaja con lenguas que no son las suyas? ¿Entiende entonces las palabras como «materiales»?

Cuando realizo proyectos públicos en países de habla no inglesa utilizo la lengua de esa nación en una parte de la obra, como mínimo. Es lo lógico y lo correcto. Intentamos presentar los poemas con las mejores traducciones posibles y, cuando procede, en los idiomas en los que fueron escritos. Mi estudio y yo misma implicamos a varios expertos para las traducciones y mantenemos una amplia correspondencia con ellos. Las palabras, entre otros, son mis materiales, pero como lo son para la mayoría de la gente.

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Me gusta la naturaleza cambiante de su obra: de pronto trabaja con formatos efímeros como los digitales, como se pasa a la piedra o al lienzo, donde el texto permanece inmóvil y toma cuerpo. ¿Qué le interesa a usted de todo esto?

Aunque no estoy totalmente de acuerdo con la idea de que el medio es el mensaje, estoy convencida de que el medio influye en el mensaje. Por eso trabajo con diferentes soportes. La misma frase puede ser distinta cuando está tallada en piedra y cuando ha sido pintada rápidamente a la acuarela. El tiempo disponible y el dedicado a la lectura también son básicos. La piedra permanece inmóvil, y las letras en ella talladas se pueden tocar, mientras que los letreros electrónicos hacen que la escritura vuele, se esfume.

«Protect me From What I Want». Fue el mensaje de su primer letrero electrónico…

Ese no fue exactamente el primero. «Abuse of Power Comes as no Surprise» [«El abuso de poder no es ninguna sorpresa», que hoy es su «statement» en Twitter] es una de las primeras frases que se mostraron en la enorme pantalla del número 1 de Times Square y que más tarde pasaron a ofrecerse en letreros más pequeños…

Detalle de la sala de las pinturas de los documentos desclasificados

¿Sigue pensando lo mismo?

Sigo pensando que el abuso de poder no es nada soprendente…

¿Qué es lo que quiere hoy Jenny Holzer?

Que no haya abusos de poder.

Sin duda, es una artista con conciencia social: en Bilbao reúne obras sobre distintas guerras, sobre la violencia sexual, es una detractora acérrima de Trump… ¿Le asusta el mundo en el que vivimos o le envalentona?

En realidad me da miedo, y lo que me hace sentirme optimista son las personas que trabajan duramente y de manera efectiva para hacer frente a lo amenazante, cruel o innecesario. Me motiva la reciente huelga mundial de estudiantes en favor del medio ambiente porque tiene potencial. El trabajo de los estudiantes de Parkland después del tiroteo de Florida también es ejemplar y efectivo.

El arte, hacerlo, ¿cura? Se lo pregunto porque sé que vivió algunos sucesos traumáticos en su vida, en su infancia, que ahora verbaliza sin reparo y con valentía.

No sé si el arte puede ser terapéutico, salvo si uno está en manos de terapeutas con experiencia, pero el hecho de estar ocupado en todo momento y de tener que enfrentarse al imposible reto de llegar a ser un artista lo suficientemente bueno es una fuente de fuerza. El movimiento #MeToo y otros similares ayudan a ponerle fin al aislamiento. Es absurdo que se considerara descortés o indecente hablar de este tipo de agresiones.

Los «Truism» de Holzer han invadido los objetos más variopintos

Su exposición en el Guggenheim servirá también para acercarnos a sus «Redaction Paintings», en las que sigue trabajando. ¿Con qué intención trascribe literalmente el contenido de los documentos en los que se basan?

Como le sucedió y le sucede a muchas otras personas, la invasión de Irak me dejó perpreja y preocupada. Por eso acudí a los archivos de documentos confidenciales que habían sido desclasificados para obtener más información sobre la decisión de invadir ese país y sobre lo que ocurrió después. Pensé en pintar algunas páginas reveladoras con el fin de compartir información que previamente era secreta con personas que quizás no estaban familiarizadas con el material. Más tarde me concentré en las partes censuradas de esos documentos para mostrar aquello que no llegará a saberse.

Supongo que trabajar con la poesía, como la de Szymborska o Swirszczynska aportará otro tipo de gratificaciones. ¿Por qué dejó de escribir los «propios guiones» de sus obras?

Trabajar con la poesía de estas autoras es un exquisito privilegio y una aventura continua. Pero en un momento quise dar más de lo que podía ofrecer yo sola: más temas, más matices, más experiencias, canciones diferentes… El año pasado empecé a escribir de nuevo, solo textos breves, para varios proyectos públicos.

Detalle de «Ram»

Es además coleccionista. La exposición de Bilbao nos acerca a algunos de sus tesoros. ¿Cómo es su colección?

Soy una coleccionista aficionada, más bien errática, que ha reunido obras de amigos y artistas a los que no he conocido pero que admiro. Me siento atraída hacia los dibujos porque veo la mano, el ojo y la mente de su autor trabajando juntos sobre el papel. Mi colección me hace aprender y me recuerda por qué escogí dedicarme al arte. He dado muchas obras a mi hija, que ha colgado algunas piezas en la habitación de su bebé. La colección tiene que ver con el afecto, la transferencia de conocimientos y la concienciación.

Se ha tenido que volver a reencontrar con «Instalación para Bilbao», la pieza del atrio del Guggenheim. ¿Ha envejecido bien esa pieza?

Me alegro de volver a verla. El sentido del texto perdura, ya que trata sobre el amor y la pérdida.

¿Cuáles son sus próximos retos?

La lista es demasiado larga: calentamiento global, el giro hacia el aislacionismo, la supremacía blanca y el desplazamiento de miles de personas a causa de los conflictos y del hambre. Los desafíos son evidentes y, sin embargo, el idealismo y la energía para abordar los asuntos urgentes pueden ser muy limitados. Algunas personas se sienten tentadas a negar la enormidad e inmediatez de los problemas; otras siguen la filosofía del beneficio a corto plazo y se mueven por intereses políticos. Siento una inmensa admiración y veneración por todos aquellos que trabajan diariamente para prevenir y mitigar los desastres, por quienes atienden las necesidades inmediatas y futuras de las personas y el medio ambiente.

Detalle de las proyecciones de «For Bilbao» en la fachada del Guggenheim
Jenny Holzer. «Lo indescriptible». Museo Guggenheim. Bilbao. Avda. Abandoibarra, 2. Comisaria: Petra Joos. Patrocina: Fundación BBVA. Hasta el 9 de septiembre

Texto ampliado del publicado en ABC Cultural el 23 de marzo de 2019

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