‘Fact & Fiction’, de Helmut Newton en la Fundación MOP

Helmut Newton, disparar al pistolero

Más allá de lecturas ‘woke’, una mirada en profundidad a este fotógrafo que revolucionó la moda lo emparenta con grandes referentes culturales. Así queda constancia en la Fundación Marta Ortega

Le recomiendo, querido lector (querida lectora) entrar en las salas de la Fundación Marta Ortega Pérez para presenciar la monumental muestra dedicada a Helmut Newton (1920-2004) en La Coruña dejándose las gafas de la cancelación en la puerta. Sólo así podrá paladear en todos sus matices la figura del fotógrafo que transformó la foto de moda trasformando la propia moda y generando su propio arquetipo de lo femenino.

Una mujer fuerte –’empoderada’ diríamos hoy–, heteronormativamente bella, orgullosa de su cuerpo y su desnudo, algo tan alabado por unos como vilipendiado por otros, lo que le valió los adjetivos de machista, superficial, racista y manipulador. También de genio.

Y aunque es cierto que él a menudo no lo ponía fácil («Soy un voyeur profesional. Pero no me interesan ni las personas que fotografío, ni su vida privada. Solo su exterior. Me interesan las piernas de las modelos, sus pechos. ¿Qué es eso de fotografiar el alma?»; o «Me fascinan las muñecas, los maniquíes. Son mujeres que no hablan, que no contestan. De ahí su belleza»), es curioso cómo buena parte de las modelos con las que trabajó ‘le salvan’ en el documental ‘Perversión y belleza’ de Gero von Boehm (Avalon, 2020), siendo como fueron ellas las primeras ‘afectadas’: profesionales de la talla de Isabella Rossellini («No era machista, pero veía a la mujer como objeto sexual») o Claudia Schiffer («No me sentía intimidada por él, pero no me reconozco en las fotos. Soy resultado de su imaginación»).

Un fotógrafo de prensa toma una imagen de uno de los ‘Big nudes’ de Newton en la Fundación MOP (Foto: EP)

También Charlotte Rampling, con un espectacular retrato en sala como ‘Venus en pieles’, que resume a la perfección la foto de Newton: un interés por el retrato de una persona afamada en el que confluyen la moda, en pose chic y arrogante, no desnuda pero sí sexualizada. Ella llegará a reconocer que el alemán le descubrió cierta faceta de ella misma que ni conocía. Solo Grace Jones se atreve a llamarle ‘pervertido’, matizándolo rápidamente e indicando que también lo era ella, lo que deja a Susan Sontagcomo la única que se atrevió a llamarle misógino a la cara y en televisión. Frente a ello –y todo lo que llegara en la misma onda– Newton parafraseaba al kaiser Guillermo II: «A más enemigos, más honor».

Su exposición en la Fundación MOP toma el testigo de las dedicadas antes a otros grandes de la moda como Peter Lindbergh y Steven Meisel, creciéndose frente a estas por su escenografía y un recorrido de salas experienciales que jalonan sus hitos biográficos. Así, se entra a la muestra por el silo, donde se expone una amplia selección de polaroids (motivo de libros y citas anteriores) y que ya lo sitúan como un maestro componiendo, generando encuadres y midiendo luces.

La llegada a las salas se realiza a través de un audiovisual envolvente (algunas de sus imágenes son las del documental de Von Boehm) en el que personas que lo conocieron bien (entre ellos, los comisarios: Philippe Garner, vicepresidente de la Fundación H. Newton, principal institución prestadora; Mathias Harder, su director; y Tim Jeffries, director de la Hamiltons Gallery) hablan precisamente de su visión del universo femenino (la mujer como amazona, como guerrera, como estatua) y el de la moda (ámbito de desafío, de provocación, en el que superar límites); también de sus etapas, en las que son fundamentales Berlín primero, París después; de la influencia de June, su mujer («la que mandaba en el estudio. Ella lo supervisaba todo y él solo jugaba con los juguetes que ella le daba», recuerda Rossellini en el documental. Si se cumple el tópico –esto sí que es machista– de que tras un gran hombre hay siempre una gran mujer, la misoginia referida por Sontag aquí iría, pues, a gananciales).

‘Grand Hôtel du Cap, Marie Claire, Antibes’ (1972). de Helmut Newton (COPYRIGHT HELMUT NEWTON FOUNDATION)

Y cómo no, de la muerte, con esa foto intubado tomada por June (a la que él ya había fotografiado ingresada. «Era como cerrar un círculo», expresa ella), y que no deja de generar una sonrisa helada con alguien que tanto fantaseó con las prótesis, las ataduras y el sado-masoquismo…

Acto seguido, un apartado de documentación del artista, algunos de sus objetos (cámaras barbies ‘intervenidas’, su maleta…), fotos familiares, carteles de sus expos… Antes de entrar en el grueso de la muestra: más de cien imágenes ‘vintage’ con las que atravesar sus periodos más gloriosos desde finales de los sesenta.

Porque Helmut Newton es producto de su época (machismo incluido). La muestra nos lo presenta cuando estaba ya labrándose una reputación, pero es determinante para entender su mirada hacer alusión a sus orígenes judíos en una familia acomodada (y por ello, en él, hay gotas de Brecht, de Grosz, del expresionismo ramplante de la República de Weimar), que presenció con 13 años el ascenso del nazismo (y por eso se dice que trata el cuerpo femenino como Leni Riefenstahl trató el masculino, su pequeña venganza).

Nazismo que acabó con su mentora, la fotógrafa de moda Else Ernestine Neuländer (alias Iva. Con ella aprendió a «iluminar, a respetar el carrete, a retocar el negativo»), y que le obligó a emigrar. El último edificio que vio en Berlín antes de huir en tren, el club de oficiales prusianos, será el que adquiera para la Fundación Helmut Newton, en activo desde 2003. Hombre de venganzas servidas en frío…

Detalle del montaje de una de las series más famosos del autor: los «Big Nudes»

En esta primera sala dedicada a los primeros escarceos con ‘Vogue’ tras la vuelta a Europa en los sesenta tras su exilio ya se percibe la ambigüedad de sus composiciones, la artificialidad de su luz, siempre natural (herencia de Brassaï), su inspiración en el cine (Renau, Fritz Lang, por descontado Hitchcock…).

Newton se consideró siempre ‘pistolero a sueldo’ y su fotografía (y sus mujeres) fueron posible porque ya existían Karl Lagerfeld e Yves Saint-Laurent, grandes aliados. También Avedon o Irving Penn, a los que superó por la banda. Los primeros ejemplos de su foto en color inciden en el ‘statement’ del título: la búsqueda de la ficción en la realidad, su capacidad para manipular sin ‘photoshopear’, de hablar desde lo conocido, «desde lo que es más fácil generar misterio» (y ahí su fascinación por los hoteles, esos lugares donde pasó mucho tiempo de niño y en los que su mente porno chic le hacía ver erótico el encuentro de un montón de desconocidos).

Uno de los grandes momentos del recorrido es el reencuentro con los ‘Big Nudes’, para el ‘Vogue’ italiano en 1991. Hablar de moda desde mujeres completamente en cueros. Unas obras a tamaño natural (las primeras, además, en estudio) de las modelos cuya entrada en galerías de arte le persuadió de otra manera de llegar a otros públicos. Hay aquí un guiño al arte y a España a través de su relectura de ‘La venus del espejo’.

Shoe’ (Walter Steiger, Monte Carlo, 1983), del alemán COPYRIGHT HELMUT NEWTON FOUNDATION

Y ese ‘Autorretrato con mujer y modelos’, de 1981, es en realidad un homenaje a ‘Las Meninas’ mientras trabajaba en un reportaje de gabardinas para hombre. La prenda, obviamente, la llevaba él. Ellas posan desnudas (menos June, que todo lo supervisa). Y otro gran momento es una selección de su ‘Private Property’ o portafolio de logros, a los que empezó a dar importancia (y a sistematizar sus contenidos) tras su infarto en 1971 en Nueva York. Por esas cosas del destino, moriría en Los Ángeles en un accidente de coche. Este país no le daba suerte…

Terminan de conformar la estela sus paisajes (obra menos interesante) o sus retratos de personalidades: Margaret Tatcher, David Bowie, Lagerfeld, Warhol, Versace, el único varón que se atreve con el desnudo, que él practicó (y en ‘stiletti’).

Taconazos, ligueros, besos lésbicos, hombres sometedores y hombres sometidos, glamour… «Arte y buen gusto son dos palabras prohibidas para mí en fotografía». Afortunadamente, es el cambio de mirada de nuestra época, ahora sí la traemos a colación, lo que anima a contradecirlo.

‘Venus con pieles’, de Charlotte Ramplig
Helmut Newton. ‘Fact & Fiction’. Cuatro estrellas. Fundación MOP. La Coruña. Muella de Batería, s/n. Comisarios: Philippe Garner, Mathias Harder y Tim Jefferies. Hasta el 1 de mayo de 2024

Texto publicado el 25 de noviembre de 2023 en ABC Cultural

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