Fede Granell (pintor)

«Busco la belleza en el entorno cotidiano pero generando misterio»

Los acontecimientos del día a día son la materia prima de la pintura de este creador, al que le gusta subrayar cierto elemento disturbador en sus escenas. Su actual expo en Utopia Parkway da cuenta de por qué Fede Granell da que hablar

«Selfie» de Fede Granell para «Darán que Hablar» – F. G.

Nombre completo: Federico González Granell. Lugar y fecha de nacimiento: 28 de octubre de 1974, en Cangas del Narcea, Asturias. Residencia actual: Oviedo (Asturias). Formación: Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Ocupación: Cien por cien al arte.

Qué le interesa. Me interesa mucho lo narrativo, lo cinematográfico, lo que el paso del tiempo nos ha dejado, la pátina de la Historia. Buscar la belleza en el entorno cotidiano pero generando misterio. Me inspiran los momentos tranquilos, de calma. Me gusta visitar las casas abandonadas e interpretar lo que me cuentan, o analizar los álbumes de familia encontrados en mercadillos: ver cómo cuidaban el detalle en cada foto, pues eran momentos especiales. Asturias también es una fuente inagotable de inspiración, así como la música, que tiene un carácter principal en todo lo que hago.

«Dunas» – F. G.

De dónde viene. Me encanta exponer fuera de España. Me parece muy interesante ver cómo responden en otros países a mi obra. En Francia he expuesto bastante al trabajar con la galería Nivet-Carzon de París. También, en Granada Gallery, de Buenos Aires, en La Galería, de Santo Domingo o en la Dora Diamanti de Roma, así como colectivas en Hong Kong, en la Bienal de Estambul o en Milán.

También me parece muy importante participar en ferias. Con la galería Gema Llamazares he estado varias veces en JustMad y en Sculto. También he participado en Estampa junto a Litografía Viña.

Dentro de los proyectos destacados, tengo muy buen recuerdo de la Beca Alnorte, donde realicé una instalación site-specific en el Centro Niemeyer de Avilés.

Por último, quiero destacar La vida imaginada de Giulio y Luciano, que actualmente se puede «ver» en la galería Utopía Parkway de Madrid. Es uno de mis proyectos favoritos. Llevo varios años trabajando en él, elaborando un álbum con 167 tintas en el que los niños protagonistas de la historia, que se desarrolla en la Roma de los años 30, van creciendo, viajando por Italia con su familia, descubriendo rincones…

De ese conjunto he elegido unas 20 imágenes, que he pasado a lienzo en distintos formatos, manteniendo la idea de foto antigua, con un reborde blanco y con algún añadido de mi cosecha, como un pájaro, una calavera o un ciervo, para dar una halo de misterio a la obra. Creo que esta exposición resume a la perfección mi búsqueda artística.

Obra del conjunto «La vida imaginada de Giulio y Luciano» – F. G.

Supo que se dedicaría al arte… Al terminar la carrera y obtener una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores para realizar un proyecto de pintura en la Accademia di Belli Arte de Roma. Yo había hecho la especialidad de diseño en Salamanca, pensando en un futuro laboral más estable. Pero ahí descubrí que lo que más me gustaba, y a lo que quería dedicar todo mi tiempo y energía, era a pintar. Tengo un excelente recuerdo de aquel año. Roma es mi ciudad favorita, y es la mayor de las suertes poder realizar un proyecto de pintura en una ciudad tan inspiradora.

«Interior de casa abandonada»

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Lo más raro –y a la vez más divertido– creo que fue ser figurante en varias temporadas de la Ópera de Oviedo. Me estrené atravesando el escenario en bici en La Boheme. En El holandés errante me tuve que subir a un mástil de bastante altura. En Ana Bolena, subíamos a pulso a la cantante a cantar un aria en una plataforma. Y en Rigoleto iba a caballito encima de un drag queen en la escena de la fiesta del primer acto. Tengo muy buenos recuerdos: le cogí afición a la ópera e hice buenos amigos. También he hecho por encargo algunas portadas de libros, carteles y discos. Estoy muy orgulloso de la de La deriva sentimental, de un artista que admiro mucho, Parade, que me encargó hacer las imágenes para su último disco. Participar en esta obra fue muy especial.

Álbum dedicado a Giulio y Luciano – F. G.

Su yo «virtual». Tengo perfil en Instagram, Facebook, además de un blog que no actualizo mucho y una web. Mi red favorita es Instagram. Mi cuenta allí es @federicogranell. Intento cuidarlo mucho, lo actualizo a menudo con animaciones, dibujos que continúan en la realidad… Ahí hay un caldo de cultivo muy interesante. He descubierto artistas con los que tengo mucho en común que de otra manera no habría descubierto. Se tejen conexiones interesantes. Recomiendo a artistas como Tim Lowly (@timlowly), Alex Roulette (@aroulette), Sherry Kerlin (@kerlinfine_art), Sebastian Navas (@sebastian_navas_arte) o Michalitsa Kozakopoulou (@candypinkflesh).

«Girls and Boys. Playa de Colunga».

Dónde está cuando no hace arte. Los miércoles por la tarde doy clases de pintura en el estudio a un grupo reducido de cuatro personas. Es muy gratificante. Hacemos acuarela, óleo, pasteles… Hasta en alguna ocasión hemos pintado loza. Me resistía a dar clases pero llevo tres años con ello y tengo un grupo con el que me encanta estar. Charlamos de arte, de exposiciones… Se generan debates. Otra experiencia enriquecedora han sido unos talleres con niños de 12 años de dos colegios de Gijón para realizar una obra conectada con los Derechos Humanos, gracias a la Fundación Municipal de Cultura. La enseñanza ha de ser creativa y divertida para enganchar.

Algunos de los cuadernos del artista – F. G.

Le gustará si conoce a… Mis referentes son pintores como Edward Hopper, Caspar Friedrich, Caravaggio, Veermer, Balthus, Antonio Donghi, David Hockney, Michaël Borremans, Gerhard Richter, Muntean/Rosenblum, Marlene Dumas, Antonio López, Elisabeth Peyton, Paula Rego, Tim Eitel, Anselm Kiefer o Javier Aramburu. En escultultura me interesa todo lo de Juan Muñoz, Ron Mueck o Louise Bourgeois.

También me influye mucho el cine. David Lynch me parece uno de los grandes en la actualidad, con esa manera tan inquietante de presentarnos el mundo. Michel Gondry me gusta por su forma tan artística y artesanal de enfrentarse a los proyectos. O Pedro Almodóvar, por su capacidad para crear un universo propio y su gran sentido estético.

Y por supuesto, hay cantidad de fotógrafos que me interesan: Nan Goldin, Gregory Crewdson, Martin Parr, Robert Frank, Graciela Iturbide, Virxilio Vieitez o Vivian Maier, por mencinar unos pocos.

Hay muchos colegas de generación haciendo cosas muy interesantes: mi hermana Amaya Granell se dedica a la fotografía y tenemos gran afinidad, compartimos muchos temas de inspiración y alguna de sus fotos ha pasado al lienzo interpretada por mí. También adoro el trabajo de Sandra Paula Fernández, amiga a la que admiro muchísimo, o Chechu Álava, por su modo tan increíble de presentar el mundo.

Destaco de Helena Toraño su estética preciosista y colorida. También he de nombrar a Silvia Lermo, que me tiene maravillado con cada obra nueva suya que descubro, o Concha Martinez Barreto y su manera de reinterpretar las fotos antiguas. Añado a Javi al Cuadrado, con su técnica de dibujo espectacular; a Faustino Ruiz de la Peña, que tiene un mundo propio donde apetece refugiarse; a Santiago Torres López, que me impresiona por su forma de retratar el mundo; a Cristina Toledo y sus mujeres sufriendo por la belleza; o Maria José Gallardo, que mezcla referencias con un estilo único. Creo que la pintura está más viva que nunca.

Detalle de algunos de los cuandernos de Fede Granell – F. G.

Qué se trae ahora entre manos. Hace un mes inauguré exposición en la galería Utopía Parkway de Madrid. Fue el día en el que se anunciaba el Estado de Emergencia, asi que esta exposición esta paralizada hasta que avisen que podemos volver a salir a hacer una vida normal. Este coronavirus ha paralizado todo, en el plano artístico también. Va a ser muy difícil volver a la normalidad que disfrutábamos previamente.

Ahora, como estamos en confinamiento, me dedico a dibujar en casa todos los días varias horas. Tengo siempre un cuaderno en marcha, una especie de diario. Conecto lo que me rodea con lo que siento y lo plasmo con acuarelas. De ahí salen muchas ideas que luego desarrollo en los lienzos.

También tengo otra exposición en septiembre en Gijón, en el Antiguo Instituto. Se titulará Para iluminar un bosque, en donde retrato a amigos artistas en un bosque en medio de la noche con una vela iluminándoles la cara, creando imágenes de misterio. Aunque igual acabe retrasándose un poco por esta situación tan complicada.

«Cuatro cuadros de Giulio y Luciano»

Proyecto favorito hasta el momento. Han sido varias las obras de las que me siento más orgulloso: En el proyecto La vida imaginada, la manera de elaborar la obra fue muy distinta para mí. Siempre había reinterpretado fotos mías, y el reto aquí era que las fotos de otros que iba seleccionando en álbumes de familia que descubría en mercadillos o ferias de antigüedades parecieran cuadros míos, como si esas imágenes ajenas hubieran estado esperando a que yo las pintase. Me resultó muy enriquecedor.

También una escultura yacente que realicé en colaboración con la Escuela de Arte de Oviedo fue un gran reto para mí. Es la escultura que más me gusta, la más inquietante: un vaciado hiperrealista de mí mismo que queda suspendido en perpendicular a la pared, con un solo soporte escondido en la cabeza, generando un aire de ingravidez.

En el ámbito del dibujo, llevo ya varios años dedicándole tiempo a ilustrar canciones que me gustan en varias moleskine como una especie de diario. La música es otra de mis grandes pasiones. Este proyecto se llama #lascancionesquevienenalcaso y en diciembre del año pasado algunas de sus acuarelas se reunieron en un libro homónimo para la iniciativa de Los Doscientos que promueve Rafa Doctor: tiradas de 200 libros de artista que van acompañados de una obra original. El libro, diseñado por Javi Al Cuadrado, quedó espectacular.

Escultura yacente realizada en colaboración con la Escuela de Arte de Oviedo – F. G.

¿Por qué tenemos que confiar en él? Aporto una visión personal, una evolución dentro del panorama figurativo, con muchas ganas de experimentar. También mi visión del paso del tiempo, de la memoria, de la infancia, de la familia… M interesa mucho el fin de las cosas, cómo empiezan y terminan. También me gusta tomarme el arte como un juego. No tomarte demasiado en serio me parece básico.

«Casa en Londres»

¿Dónde se ve de aquí a un año? Es difícil decir, pues, con esta crisis del coronavirus, se está retrasando todo. Me veo trabajando en nuevas iniciativas, ilusionado y feliz.

Desde que me puse a dibujar las canciones, me han salido un montón de proyectos que no me esperaba, como participar de ponente en Compostela ilustrada, un encuentro de cuadernos de viaje en Santiago de Compostela que junta a los apasionados del dibujo de toda España y del extranjero: Urban Sketchers. Salíamos a dibujar por la ciudad, dibujábamos en un concierto o mientras cenábamos… Fue una experiencia increíble, y además pude hacer allí mi primera exposición individual en la galería Metro titulada De viaje, en la que podían verse unos 30 lienzos y 12 cuadernos de canciones. O como el teatrillo que realicé con un equipo de artistas para los Premios Princesa de Asturias en la Fábrica de Armas de Oviedo el pasado año, con ocasión del premio otorgado al Museo del Prado, en el que la gente podía jugar y componer escenas con personajes sacados de los cuadros de la bicentenaria pinacoteca.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A Amaya Granell, a Silvia Lermo, a Rafael Jiménez Reyes, a Helena Toraño, a Faustino Ruiz de la Peña, a Santiago Torres López…

Defínase en un trazo.

Texto publicado el 21 de abril de 2020 en la web de ABC Cultural

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