Pinta-Miami 2019

«Crossing Everything» en Pinta-Miami

La feria dirigida por Diego Costa, cuyo lema es «Crossing Cultures», tiene bien calado al público latino, principal receptor de una propuesta que aglutina la creación de América y España en la semana de las ferias en Miami

Gonzalo Fuenmayor en Fernando Pradilla

Como doy por hecho que, en la apretada agenda que marcan las más de mil citas que arroja la semana del arte en Miami (la apertura del Rubell Museum y la presentación de 23, el nuevo espacio para la Colección Pérez, son sin duda dos de los «must» de este 2019), hago como los grandes museos y les hablo directamente de «las diez mejores obras», aquello que no deben perderse bajo ninguna circunstancia si van con el tiempo justo y quieren visitar Pinta, la feria de arte «iberoamericano» (posiblemente la única) de la ciudad, que ahora celebra allí su decimotercera edición.

Si la descrita es su situación, vayan directamente a sus dos secciones comisariadas: Comiencen por ejemplo, por Platform, bajo el tutelaje de Roc Laseca, aunque les advierto que deberán serpentear por el salón, dado que sus seis propuestas no se encuentran agrupadas en un mismo ámbito. Su comisario da prioridad en los solo projects por los que apuestan las galerías seleccionadas por los procesos y la materialidad de los resultados en una sociedad cada vez más líquida y visual.

Galeria Janaina Torres en el ámbito de «Countries»

Allí nos topamos con el primer español de esta lista, el del toledano Ignacio Llamas, cuya poética fotografía, que además se reconvierte en su presentación en puro objeto, es el autor que entra en el estand de Pilar Serra. En el de la carioca Gaby Indio da CostaAnna Helena Cazzani convierte su propuesta en una reflexión sobre tensiones y fuerzas aplicadas a los materiales, trazando líneas de fuga en el espacio. En la costarricense Klaus SteinmetzJosé Ángel Vincench articula su juego entre lo velado y lo evidente, superponiendo con pan de oro las letras de determinadas palabras que más que perder su significado se dotan de nuevas formas. Mamey Eddy Guzmán, de Santo Domingo, exhibe los delicados resultados de Julia Aurora Guzmán fusionando lo textil con lo fotográfico. Antonio Bokel, en la brasileña AM Galería, y Mercedes Elena González, en Meta Miami, ayudan a que este sector pase la prueba de algodón con nota.

Tras esta primera toma de contacto con la edición de 2019 de Pinta (de nuevo en el Mana Wynwood como escenario, aunque en otro sector, más compacto que el de años anteriores) dirijan sus pasos ahora a Countries, el segundo de los comisariados, que son una apuesta por la creación joven que picotea por lo largo y ancho del continente sudamericano, sin perder de vista, además, lo que se hace en España, donde el testigo de Yara Sonseca en la selección de galerías de nuestro país se pasa a la valenciana Alicia Ventura. En este ámbito también repite Laseca y se les suma Óscar Roldán, convirtiendo este apartado de Pinta en un destacado granero de arte emergente y una seña de identidad de la feria: la inclusión de lo portugués y lo español como parte del alma latina. Esto es algo muy de agradecerle a esta cita, pues no siempre es algo en la mente de sus coleccionistas.

Galería Pabellón 4

Poco nos queda por añadir del buen hacer de Ponce+Robles (que cede su estand prácticamente a la espléndida pintura, entre matérica y figurativa, de José Castiella), Lucía Mendoza (donde Luna Bengoechea, más contestataria, dialoga mejor de lo que podría parecer sobre el papel con el lirismo de Cristina Gamón) y el tándem La Gran/Espacio Líquido (que convierten a Job Sánchez Laura López Balza casi en un único creador).

Así que permítanse conocer nuevos nombres como los de David Cevallos y Matías Armendaris (y su reactivación de lo precolombino en algo neoarqueológico) en No Lugar; el de Carlos Castro, convirtiendo en nuevos mitos históricos a Chávez o Pablo Escobar en LA Galería de Colombia; o el de Laura Montoya y su dibujo, de apariencia botánica, en Policroma, de Medellín. También la pintura cuyo referente son las imágenes de prensa de David Orbea, las estructuras tridimensionales y textiles de Fernanda Murray en la ecuatoriana Violenta o las piezas sonoras de Alba Triana en Casa Hoffmann.

David Orbea en el espacio de Violenta

Pero atención: Si se quedan con estas dos propuestas, se llevarán una idea equivocada de Pinta. Básicamente porque es su cuenta final de debes y haberes habrá espacio para dejar una generosa propina. Sin embargo, y haciendo honor a su lema, Crossing Cultures, esta feria se termina convirtiendo en una especie de rompeolas de múltiples capas que no dejan espacio ni a la uniformidad de las propuestas ni a la reacción consensuada ante las mismas.

Si bien Untitled, otra de las ferias de la ciudad, le tiene bien calado el pulso al comprador «americano» (ese estadounidense que busca pintura, a ser posible figurativa, en ocasiones de extraño paladar, y de grandes dimensiones), Pinta le tiene pillado el gusto al latino que opta por lo cinético o lo exuberante, llevando el eco histórico de ambas propuestas hasta fórmulas hoy, en ocasiones, decorativas y más bien gastadas. Pero si se tiene paciencia (y tiempo, eso de lo que decíamos que adolecíamos en un principio) sus contenidos pueden deparar gratas sorpresas.

Algunas se encuentran, curiosamente o porque nuestra mirada ya está hecha a su oferta, en galerías españolas: el Yamandú Canosa de Zielinsky (que además es uno de los artistas invitados, como Julio Le Parc y Tulio Pinto, con espacios especiales, en esta edición); el Avelino Sala y la Arancha Goyeneche de Gema Llamazares o el carboncillo con el que incide en la crítica social el Gonzalo Fuenmayor de Fernando Pradilla (con el que se podrán topar de buevo en el ya mencionado Espacio 23).

Galeria Mamey Eddy

Pero no se puede dejar de mencionar el soberbio diálogo entre Ana Bidart y Beto de Volder en la neoyorquina Josée Bienvenu, la relectura de los modelos asiáticos de Diego Villalba en Diana Saravia, los collages de Julio Le Parc en la Prima de Santiago de Chile, o las propuestas de Soto o Cruz-Díez (cinetismo con mayúsculas, del de verdad) en Eduardo Lira. También la foto de Rio Branco, la gran ausente de muchas de estas ferias, en Clima, de Brasilia.

Pinta sitúa a la misma altura los boteros de El Museo con los mirós o vasarely de la barcelonesa Imaginart, con los vestidos y joyas de Carlos Cruz-Diez y Oscar Carvallo, con la pieza de realidad virtual de Julio y Juan Le Parc , con la performance de Lenora Barros… Solo aquí se podía ir la luz (por dos ocasiones) en la preview de los VIPS del martes (que acabaron usando los móviles de linterna como en un concierto de Coldplay); solo aquí un estand como el de ITGallery puede estar completamente vacío (¿habrán perdido sus responsables el avión, como más de una y más de dos?) y que no pase nada. Solo aquí los nombres de algunas galerías están metidos en su correspondientes cartelas a machamartillo, guillotinados, cuando no rebautizados o con nueva nacionalidad asignada.

Eso último reparó una de las anécdotas de la edición, con el cónsul argentino en Miami en el estand de Lucía Mendoza y la disculpa de este por no tener a sus responsables «controladas»: «No señor, es que nosotras somos españolas» (la pregunta que le salta a uno a la cabeza es para qué sirve una comisaria -o comisario- si terminan sucediendo estas cuestiones y las soluciones se las tienen que buscar las propias galerías). Ahora bien: Como decía un buen coleccionista que visitaba la feria en sus primeras horas (recuerden que está abierta hasta el domingo): «Si estas cosas no pasan en Miami, ¿dónde van a pasar? ¡Que somos latinos!». Eso sí que es un «crossing everything». Y ni tan mal.

José Castiella muestra su obra al director del Museo del Barrio en el estand de Ponce + Robles

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 4 de diciembre de 2019

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