Apertura MOCO-Barcelona

Tirarse el MOCO con el arte más actual en Barcelona

Los galeristas Lionel y Kim Logchies abren en España la segunda sede del centro en Ámsterdam que alberga su colección y desde el que apuestan por el poder transformador del arte con autores como Hirst, Haring, Opie, Murakami o Yayoi Kusama

Entrada al nuevo centr ode arte de Barcelona

Mientras la posibilidad de que Barcelona cuente con una sucursal del Hermitage se desvanece, otra franquicia internacional, más modesta pero rompedora en intenciones, se hace hueco en la ciudad desde este viernes. Se trata del MOCO (desafortunado acrónimo en español de museo ‘Moderno y Contemporáneo’), que abrió su primera sede en Ámsterdam en 2016, desde donde sus propietarios, el matrimonio de coleccionistas conformado por Lionel y Kim Logchies, responsables de la Lionel Gallery de Spiegelstraat, en la capital holandesa, muestran un conjunto artístico generado en las dos últimas décadas con algunos de los grandes nombres del arte actual más mediático.

El MOCO nace, en palabras de sus artífices, de su idea de que el arte puede «transformar el mundo». Para ello, ofrecerá obras de autores como Damien Hirst (que recibe a la entrada), Warhol, Jeff Koons, Basquiat, Yayoi KusamaTakashi Murakami o Banksy (con un apartado especial), representados con piezas que «crean experiencias, activan la imaginación, desafían las normas, amplían perspectivas y cuestionan la sociedad actual».

Como su predecesor en Ámsterdam, con sede en Villa Alsberg (una antigua mansión diseñada en 1904 por Eduard Cuypers, cerca del Rijksmuseum y el Museo Van Gogh), el nuevo espacio artístico se asienta en un escenario emblemático de la Ciudad Condal, el Palacio Cervelló, vivienda aristocrática del XVI, con el Museo Picasso como vecino, y que el Studio Pulsen de arquitectura ha readaptado ahora para las nuevas necesidades del centro, que ya en su día albergó a galerías como Maeght o Gaspar. El espacio holandés primigenio, cuentan sus responsables –que no ocultan que Barcelona es una de sus ciudades europeas favoritas–, se les había quedado pequeño, con un ámbito expositivo limitado.

Obras de Julien Opie en la colección

El inmueble en España ha sido alquilado por veinte años y en buena parte de los 2.500 metros cuadrados que lo conforman (unos mil) se desplegará «obras icónicas de autores conocidos internacionalmente y de artistas en pleno crecimiento». El nuevo museo espera repetir el éxito de su hermano mayor, que en cinco años ha recibido más de dos millones de visitas, en buena parte, un público generalmente joven para el que el centro es su primer contacto con el arte. No lo tendrá fácil, habida cuenta de que su entrada general se sitúa en 16,50 euros (curiosamente, uno más que en Ámsterdam), elevado precio que sus inspiradores justifican en su naturaleza privada, que no se beneficia de ningún tipo de ayuda o subención pública.

El nuevo espacio para el arte en la Ciudad Condal ocupa dos plantas, en las que se reparten las obras de la colección y las exposiciones temporales. Entre las primeras, piezas de –como no podía ser de otra manera en Cataluña– Salvador Dalí, pero también padres de lo contemporáneo como Warhol, Basquiat o Keith Haring, o contemporáneos que conectan con lo urbano como KAWS, Julien Opie o Hayden Kays. La fotografía llega de la mano de David LaChapelle. Y la apuesta por lo ‘nuevo nuevísmo’ se encarna en un ámbito dedicado a los NFTs, con ejemplos, entre otros de Beeple, el autor que hace unos meses pulverizaba el precio de este nuevo tipo de propuestas digitales.

‘Diamond matrix’, experiencia inmersiva de Studio Irma

MOCO constata su apuesta por los nuevos valores con una muestra temporal del chileno Guillermo Lorca, comisariada por Simon de Pury y que supone su primera exposición en Europa. Su título es ‘Esplendor en la noche’, buen ejemplo de la apuesta por cierto realismo (mágico) pictórico de su autor.

Sin embargo, más miradas se llevará el montaje de ‘Diamond matrix’, la propuesta del colectivo holandés Studio Irma (en línea con la apuesta por la inmersión digital de TeamLab y Les Fantômes), que genera una especie de túnel infinito en un juego de espejos y cuentas de vidrio, metáfora de la naturaleza experiencial que los dueños del centro quieren asignar al espacio. «Representamos la voz de la calle –sentencian– y confiamos en el arte como un vehículo fantástico para conectar con su pulso».

Obras de Kaws en el conjunto

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 12 de octubre de 2021

 

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