Galerías que reinventan el modelo

Las galerías se ponen juguetonas

Lecuona y Hernández, comisarios de «Broken Line» en Lucía Mendoza. Foto: Isabel Permuy

No es solo el coronavirus. Lucía Mendoza, Ponce+Robles, MaisterraValbuena o Tuesday to Friday ponen en marcha proyectos que reactualizan el papel de la galería de arte

Fe ciega en el artista.

La jovencísima galería Tuesday to Friday de Valencia (antes Plastic Murs) acaba de inaugurar colectiva con Claude Lantier, Eli Domingo, Judd Woland, Rafael Molina y Yo Romero, orquestada por Javier González. Ni se molesten en googlear sus nombres: Internet no les devolverá ni una sola línea. Sin embargo, créanme si les digo que tras los mismos se esconde una buena nómina de pintores españoles de dos generaciones próximas, que, como el comisario, se ofrecen bajo pesudónimo.

«Lo que proponemos –explica Vicente Torres, director de la firma– es un proyecto que demuestra que el sector no es tan libre como pueda parecer a primera vista y que son muchas las obligaciones que se generan entre sus agentes: entre artista y galerista; entre galerista y sus clientes… La premisa y punto de partida de la propuesta –de nombre La quinta del sordo– es que los creadores trabajen desde una libertad total».

Así, no importa que estén comprometidos con otras galerías. No importa que hasta ahora fueran abstractos y les haya dado por la figuración… Y el que desarrolla el mayor acto de fe es el coleccionista, al que, ni aún adquiriendo obra, se le revela quién hay detrás. «Es un secreto que me llevo a la tumba», bromea Torres, que es lo que dota de sentido a una idea con la que su galería suelta lastre y no se obliga a seguir su propia línea programática. Aún con todo, han caído ventas.  «La quinta del sordo». Colectiva. Tuesday to Friday. Valencia. C/ Denia, 45. hasta el 5 de marzo.

Vicente Torres, director de Tuesday to Friday

Lucía Mendoza se pasa de la raya.

Para el colectivo Lecuona y Hernández, los proyectos comisariales son una extensión de su labor como artistas. Broken Line, una propuesta en torno a la permeabilidad de la frontera, cuyo primer capítulo se desarrolló hace unas semanas en el Colegio de Arquitectos de Tenerife, llega con sus mismos doce artistas (de Jaime Davidovich a André Komatsu, Ding Musa, Adriana Aranha o Laura González Cabrera, entre otros) en una versión algo más reducida (pero con obras distintas) a la galería Lucía Mendoza, la cual representa a los artistas-comisarios y que también funciona como prestadora al aportar una de las tramas de Manuel Rivera de la colección personal de su propietaria.

Así se permea una iniciativa privada pensada para un ámbito institucional en un espacio galerístico, una propuesta sobre asuntos decoloniales e identitarios–muy en la línea de los intereses de sus responsables, canarios ellos– que obliga incluso a la galería a plantearse su propia naturaleza: «La invitamos a soltar amarras –narran sus artífices–, a desplazarse a otro lugar y a que se plantee su propio espacio con respecto a su contexto.

La cita genera además, en tiempos de pandemia, todo un entramado relacional y afectivo (la participación se extiende a una colaboración con los estudiantes de la Universiadad de la Laguna) que constanta que cualquier frontera es mucho más que una línea finísima en un mapa: es todo un ecosistema.  «Broken Line. Escala 2». Galería Lucía Mendoza. Madrid. C/ Bárbara de Braganza, 2. Hasta el 13 de marzo.

Parte del equipo responsable del proyecto «Broken Line. Escala 2» (Galería Lucía Mendoza) – Foto: Isabel Permuy

20+30 en Ponce+Robles

En este todavía incierto 2021 se cumplirán 20 años como galerista de José Robles y 30 de Raquel Ponce. Ambos decidieron unir fuerzas en 2013, y ahora, que toca hacer balance de lo recorrido, en conjunto y por separado, apuestan por un programa de exposiciones comisariado por cuatro agentes externos que, sin embargo, están vinculados a su proyecto galerístico en Madrid y que han sido elegidos por sus lazos con Latinoamérica, ámbito natural de proyección de esta firma.

«Se trata de David Barro, Pili Estrada, Susanna Tempkin y Tiago Abreu, con los que proponemos no una mirada nostálgica a nuestro pasado, sino un regreso a nuestros intereses como profesionales del galerismo y, por ello, un regreso al origen de la profesión». De ahí que cada una de las muestras programadas se relacione con un elemento natural: Fuego, Agua, Aire y Tierra, esta última, bajo la batuta de Barro, que desde el próximo jueves reúne obra de autores como Menchu Lamas, Ricardo Calero o Françoise Vanneraud.

«Es cierto que el sistema galerístico se está reinventando y nosotros deseamos salir de la rutina», admiten Ponce y Robles. «Entendemos una galería como un lugar de encuentro, un espacio desde el que generar experiencias, más necesario, ahora si cabe, que el arte también se puede consumir o adquirir en la red». Y muy posiblemente, este proyecto más global de galería, que de forma transversal conecta a agentes del arte con los de otras disciplinas, se mantenga acabadas las «celebraciones», que han de culminar con una publicación que contrarrestre tanta «bulimia digital».  «Tierra / Fuego / Agua /Aire». Colectivas. Galería Ponce+Robles. Madrid. C/ Alameda, 5. Desde el 4 de febrero.

José Robles y Raquel Ponce cumplen este 2021 20 y 30 años como galeristas respectivamente – José Ramón Ladra

Reencontrarse en MaisterraValbuena.

También el confinamiento de 2020 invitó a otra galería, la de Pedro Maisterra y Belén Valbuena, a reimaginar el escenario galerístico tras el parón impuesto por la pandemia: «Nuestra respuesta fue replantearnos el sentido de la profesión, en la que hacer exposiciones es tan solo una posibilidad, porque lo que define a un galerista es trabajar con artistas a futuro y generar entornos en los que hacer más reflexivo su trabajo».

Así es como, en junio, a su regreso, nació el programa Encuentro, un «ciclo» de exposiciones que no debían de ser entendidas como colectivas al uso, que no se estructuraban bajo una tesis curatorial, sino en las que eran los encuentros y hallazgos los que definían los maridajes entre los más de 30 artistas que entraron en este juego, y que se han sucedido cada tres semanas, sin inuauguraciones ni clausuras, anunciándose tan solo dos o tres días antes de su despliegue.

«Este es un proyecto con el que hemos apelado a las emociones, al valor simbólico de las obras. Una respuesta excepcional a una situación excepcional, en la que hemos favorecido una aproximación más íntima a las obras, y que ha sido bien acogido por los amantes del arte y los coleccionistas».

Cada uno de sus capítulos se ha titulado con un sinónimo del concepto «encuentro» (Reunión de expertos en alguna materia, Salir a recibirle, Ir en su búsqueda…),  y ha acercado, desde el primero con Amalia Avia y Sarah Grilo, a autores como Mar Cubero y María Luisa Fernández, o a Miguel Ángel Campano con Julia Huete o Soledad Sevilla, el todavía en cartel, cuyo colofón y punto y final será una aproximación a Costus (desde el 15 de febrero).

«Hemos roto muchas inercias, como la de anteponer calidad a novedad, rescatar nombres o facetas, cuestiones que no suelen relacionarse con la galería». Una forma de proceder que, para sus responsables, terminará por influir en acciones futuras. ¿Lo también positivo? Que ha funcionado en ventas. «Programa Encuentros». Galería MaisterraValbuena. Madrid. C/ Doctor Fourquet, 6. Décima entrega: desde el 15 de febrero.

Pedro Maisterra y Belén Valbuena, promotores de «Encuentro» – Belén Díaz

En préstamo.

No es propiamente un proyecto galerístico, pero las organizaciones que lo promueven (Sarean, Wikitoki y Karraskan, coordinados por Laura Díez, Iranzu Guijarro y Marina Urrutikoetxea) favorecen la adquisición de obras de arte a precios más que razonables.

Porque Artoteka, con sede en la medioteca del Centro Azkuna de Bilbao, es una plataforma de préstamo de obras de arte (también de actividades de mediación entre los artistas participantes y la ciudadanía) como se adquiere un libro en una biblioteca: «Esta es una idea con mucha trayectoria en Francia o México, que no existía en España, pero que nos interesaba porque ayuda a implartar la creación plástica en el tejido social», expresan sus promotoras.

Con la financiación del Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Bilbao, y el apoyo del Centro Azkuna (donde se exhiben las obras, que pueden ser «alquiladas» por cualquier interesado) se ha conformado una pequeña colección multidiscilplinar de 30 piezas de diez artistas locales (Saioa Olmo, Belén Cereczo, Helena Goñi, Mawatres…) que pueden ser adquiridas durante tres meses por 50 euros para las personas físicas y 150 para las empresas. No hay, nos dicen, posibilidad de ampliar el plazo, «pero sí de comprarlas si nos enamoramos de ellas».

Además, el proyecto incide en generar nuevas economías para artistas, de forma que todos cobran por participar y, asimismo, reciben ingresos resultado de formar parte de otras actividades de mediación: talleres, charlas, encuentros… Artoteka echó a andar la pasada semana y ya ha seducido a cuatro usuarios. «Interesa que es algo rompedor, que dinamita dinámicas tradicionales», concluyen sus responsables. «Artoteka». Colectiva. Centro Azkuna. Bilbao. Plaza Arriquibar, 4. Hasta el 11 de abril.

El equipo de Artoteka al completo

Texto ampliado del publicado en ABC Cultural el 30 de enero de 2021. Nº 1.456

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