Conclusiones de Estampa 2021

Estampa 2021, la ‘feria de abril’ del mercado del arte español

Tras 14 meses de sequía, Madrid rompe el maleficio de ferias en la capital con Estampa. Galerías y agentes del sector celebran el regreso ‘a lo presencial’ del arte, en una cita que es banco de pruebas de una posible edición de ARCO en julio

Un visitante de la feria consulta su móvil ante el gran político de Tacita Dean en Bernal Espacio

La memoria, como la mentira, tiene las patitas muy cortas, y nuestro ‘madrileñismo centralista’ nos hace obviar pronto todo lo que se celebre fuera de la capital. No: Estampa no es la primera feria que tiene lugar en España desde el aldabonazo que supuso la pandemia tras ARCO en febrero de 2020. Con la ‘reapertura’ y la instauración de la ‘nueva normalidad’ se fueron desarrollando en nuestro paísexperimentos con mayor o menor éxito como Marte en Castellón, Art Marbella en la localidad malagueña o Art Photo Bcn, con sus inevitables cambios de fecha en el calendario y, en el caso de esta última, con versión híbrida presencial y digital, como mandan los cánones actuales. De hecho, por un día, no coincide con SAM, el Salón de Arte Moderno de la capital, desde mañana en Velázquez 12.

Ahora bien, a nadie se le escapa que la celebración desde esta mañana de una nueva edición de Estampa ha sido recibido por el mundo del arte patrio como un gol en la final de un mundial de un aficionado al fútbol. «Hemos estado demasiado tiempo enclaustrados en una pantalla –expresaban desde el estand los sevillanos Alarcón Criado–. Necesitábamos volver a reencontrarnos».

Como muchas otras ferias, Estampa sufrió durante los últimos meses un inevitable cambio de fechas, resultado de los datos epidemiológicos en nuestro país. Curiosamente, Madrid notificaba hoy a Sanidad 2.182 casos de coronavirus cuantificados el día previo, frente a los 1.253 que trasladó el 18 de marzo, última fecha que se barajó en 2021 para la feria antes de trasladarla a abril. De igual forma que durante la crisis anterior aprendimos lo que era la prima de riesgo, la actual nos ha familiarizado con el término ‘incidencia acumulada’, ahora en la capital en 315 puntos (y subiendo) frente a los 225 de la fecha del mes anterior. En resumidas cuentas: seguir retrasando o aplazando no asegura mejor panorama pandémico.

Un hombre contempla las obras del estand de Alarcón Criado en Estampa

«En algún momento había que dar el paso», explica Chema de Francisco, su director, que, enfundado en su mascarilla, el ‘look’ imprescindible de la cita este 2021, se muestra ilusionado con que Estampa sea de nuevo una realidad: «Cuando bajé el lunes y comprobé cómo iban los montajes me emocioné y me di cuenta de que hacer algo así ya era posible».

Preguntado sobre las expectativas que tiene con una feria para la que se han extremado las medidas de seguridad sanitarias (se ha habilitado un pabellón más grande, el 6, con distancia de hasta nueve metros en los pasillos centrales entre estands, toma de temperatura a la entrada, aforo limitado a los 3.548 visitantes y un sistema de ventilación que renueva el aire del recinto cada veinte minutos), De Francisco confiesa que llegar hasta aquí ya ha sido el «gran logro»: «Y si lo hemos conseguido ha sido gracias a las galerías. Ellas son las que nos han empujado. En cuanto a lo que va a suceder a partir de ahora, a poco que hagamos, los resultados tienen que ser buenos. Durante estos meses, es cierto que el mercado no se detuvo, pero era necesario que se retomara el reencuentro entre los agentes del arte. Creemos que las medidas tomadas en Ifema generan confianza. Eso es fundamental».

Durante las últimas ediciones, aquellas en las que Estampa comenzó a celebrarse en Ifema, la feria ha sido conocida como ‘el ARCO chico’, algo que no terminaba de hacer del todo gracia a los organizadores. Probablemente este año sea la excepción, y nadie más interesado que Ifema en que el salón capitaneado por De Francisco sea ‘confundido’ con el que dirige Maribel López (que esta mañana lo recorría con soltura con diferentes grupos de visitantes). Porque no se nos escapa que este Estampa en abril es entendido por todos como un campo de pruebas –el concierto en Barcelona de Love of Lesbian del mundo del arte– de lo que podría ser en este mismo lugar un ARCO en julio en función de los resultados de visitas, ventas y sensación de seguridad a los que este dé pie.

Juana de Aizpuru revisa sus notas en la feria

«Hay que tener en cuenta que quien crea demanda en arte no es una feria, sino las galerías. Sin embargo, esta de nuestra mano generarles el contexto idóneo para que esto sea así», resume Chema de Francisco. Estampa se ha beneficiado de la sequía de ferias estos últimos meses, hasta el punto, según sus responsables, de haber recibido más solicitudes para participar, y contar este año en el salón con firmas –como The Ryder o WhiteLab– que, en principio, no habrían pensado en esta feria como salida natural. «Sin embargo, el nuestro es un mercado presencial, en el que lo digital será siempre un buen complemento, pero no la solución», sentencia el director.

No cabe duda de que había ganas de celebrar una feria, fuera esta Estampa o la Feria de Abril. O un Estampa, en abril, donde el jolgorio y la afluencia de público en la jornada de apertura asemejaba a la de la cita rociera andaluza, solo que con obras de arte y gente entendida en ellas: «Estamos contentos y emocionados de volver a trabajar con público –cuentan desde Ponce+Robles–. En las galerías no hemos dejado de vender, pero era necesario que esto se hiciera en una feria. De hecho, solo aquellos contactos que temen más por su salud son los que no nos han confirmado su presencia estos días aquí»…

Y a pesar de que, conviene agregar, las Comunidades Autónomas están perimetradas hasta el sábado y muchas de ellas volverán a dificultar la entrada en Madrid desde ese día: «Hasta eso ha cuidado la feria –narra ahora Alberto de Juan, de Max Estrella–. Ifema ha diseñado unos certificados para facilitar los desplazamientos». La pregunta es si la autoridad de tráfico de turno entenderá estos traslados como ocio o negocio. La gran pregunta del arte…

Obras de David Catá en el espacio de Metro

«Durante la pandemia –prosiguen desde Max Estrella– se pararon sobre todo las ventas a internacionales». Sin embargo, este no es el receptor objetivo de Estampa (una feria para cuyo director su público «se va cada vez especializando más y dejando de ser tan generalista como hace años»). También sucedieron cosas raras, «como que empezáramos a vender por redes sociales –apuntan desde la galería madrileña–. La presencia web era necesaria, era algo que había que hacer. Pero la gente ya está muy cansada de aquello».

«Volvemos a Ifema con mucha ilusión –replican desde la murciana T-20–. Piensa que para muchos, sobre todo para las galerías que venimos de fuera, la última vez que nos dijimos hola fue en este escenario». Un escenario que, semanas después se transformaba en hospital de campaña. En su opinión, como en la de Gema Llamazares, que ya había vendido una pieza de Guillermo Peñalver durante los días de montaje, los verdaderos coleccionistas han seguido comprando estos meses, «incluso han sentido la necesidad de hacerlo para apoyarnos –apunta la asturiana–. Y lo mejor es que hemos llegado a clientes nuevos y jóvenes. El futuro está ahí».

Ixone Sadaba, en el estand de ATM, uno de los premios de la feria

En estas primeras horas todo es optimismo en los pasillos del pabellón 6. Incluso, caldo de cultivo para las buenas noticias. Juan Riancho, desde Siboney, aprovecha para confirmar que en julio, semanas después de ARCO, volverá ArteSantander a la capital cántabra, cuando la situación epidemiológica ya será otra: «Sabiamos que todos los ojos estarían en Ifema estos días y que todos ibais a prenguntar por esto, por lo que decidimos anunciarlo hace unos días. Para los que venimos de provincias, es difícil valorar estos meses porque nos hemos sentido muy aislados», relata. También para que Yusto/ Giner, con sede en Marbella, anuncie su desembarco en Madrid en otoño: «Abriremos segundo espacio en Chueca, en la calle Barquillo. Nos apetece mucho». «Ya desde su casa, la gente demostró que la cultura y el arte es relevante. Ahora hace falta que eso también se vea aquí –agregan desde el tándem LaGran/Espacio Líquido–. Es además necesaria la interacción, ver cómo se lee tu estand en los ojos de los otros». Aquí destacan autores como Ana Teresa Barboza o Juan Baraja.

Quizás a tanta euforia le ponen el freno los coleccionistas: «Yo veo más o menos lo de siempre, con un grueso de galerías que es fundamentalmente de Madrid, de forma que ofertan cosas que ya habíamos visto en la ciudad –puntualiza Ana Bonnin–. Aún así, me siento cómoda, el paseo es agradable, con piezas curiosas». «Creo que no me estoy fijando tanto en las piezas –confiesa Alicia Aza–, sino en el ambiente, en saludar a la gente. Será necesario un segundo paseo para hacer ese ejercicio». El galerista Álvaro Alcázar es el que bromea resumiendo la actitud de sus colegas estos días: Llegar hasta aquí, ya permite hacer un check en tu lista de deseos. Ver que está entrando gente, otro check. ¿Que encima se venda?: ¡Triple check!».

Pero, ¿qué es realmente lo que se va encontrar el coleccionista o amante del arte que se acerque hasta el domingo a Ifema? En principio, una feria conservadora, compuesta por setenta galerías, en la que prima la pintura y cuesta encontrar nuevas tecnologías por mucho NFT que se esté disparando en el mercado. Vídeos, para ser exactos, se exhiben tres: los de Elena Lavellés en Lucía Mendoza, David Catá en Metro y Olalla Gómez en Antonia Puyó. Por eso, la fotografía, cuando sale al paso, llama la atención, sobre todo si lo hace con las proporciones de la Tacita Dean de Espacio Bernal (125.000 euros cuesta ese monumental políptico allí) o las de José Manuel Ballester en Daniel Cuevas (Julia Aurora Guzmán también expone allí). Alfonso Batalla introduce lo arquitectónico en este formato en Vanguardia.

Estand de José de la Mano, premio al mejor espacio de la feria

Si CentroCentro tiene su «Panorama Madrid» (y las críticas no son buenas), Ifema cuenta con el suyo repitiendo muchos de los contenidos que ya hemos visto en sus galerías estos meses. De hecho, en un intento de minimizar riesgos, desde la Twin han trasladado de forma literal al pabellón 6 los contenidos de su expo de Marla Jacarilla ahora (ya no) en su galería: «Es muy posible que hasta septiembre, que se note la vacunación, el perfil tenga que ser bajo, aunque es evidente que hay que ir haciendo cosas», contestan.

Alicia Ventura se ha encargado del único sector comisariado de este año, en el que como su título indica, ‘Diálogos Generacionales’, se busca la interacción entre dos artistas que pertenezcan a la misma galería pero entre los que no se busca conexión, sino «ver cómo el mismo contexto afecta de forma diferente a generaciones distintas». Este ámbito de la feria, con cinco firmas (unas cuantas se han caído por efecto del covid), reúne a algunos de los autores más interesantes de la convocatoria: sobre todo, Pedro G. Romero e Ira Lombardía reivindicando la piel, lo táctil, en Alarcón Criado; Maldonado en animada cháchara geométrica con Sonia Navarro en T-20; Rafa Forteza y Álvaro Gil poniendo la nota de color en Ponce+Robles; Marina González Guerreiro, con las obras más baratas de la edición y vendiéndose como churros, en Rosa Santos

Son también muchas las galerías, fuera de este sector, que han optado por los diálogos sutiles, cuando no por los solo projects, como el Manolo Quejido de Siboney, el Bonifacio de Rafael Pérez Hernando, la parada obligatoria en la Ixone Sadaba de ATM (Premio Comunidad de Madrid) o el ‘redescubrimiento’ del multifacético diseñador italiano Bruno Munari en Aural.

White Lab, una de las firmas que se han estrenado en la feria

Atrévanse a encontrar sus piezas favoritas entre lo propuesto. La separación entre estands favorece la buena visión de los mismos (y, por lo mismo, a localizar rápidamente lo bueno y lo menos bueno, con un agujero negro en el pasillo A inexplicable para el Estampa ‘deseado’ y mimado por el ‘reencuentro’ de 2021). Algunas guías las dejan Rebeca Plana en Álvaro Alcázar, Javier Pividal en ArtNueve, Victoria Maldonado y Emmanuel Lafont en Yusto/Giner o Julio Sarramián en Herrero de Tejada. También nombres como Olafur Eliasson en Bernal Espacio, el textil de Marina Vargas en Llamazares Galería (uno de los muchos premios de esta edición), fantasmagórico Josep Tornero en Shiras y un ya maduro Miki Lealen F2. Reparen en Victoria Civera, la artista invitada, que recibe al entrar, o la Blanca Gracia que invita al disfrute en la sala VIP, complemento de Cervezas Alhambra. Y déjense seducir por estands como los de Juana de Aizpuru, Moisés Pérez de Albéniz, la geometría de Fernando Pradilla o la contundencia de Cayón: lo mejor de arte moderno de la cita (además de nombres como los de Dan Graham) es posible que esté aquí contenido.

Lo bueno es que si este Estampa (que fue inaugurada hoy por el Ministro Uribes, al que, por cierto, el Consorcio de Galerías le agradecía el gesto pero se lo afeaba el día anterior en una carta abierta en la que le solicitaba más implicación con el sector) no convence, la feria de Chema de Francisco nos recuerda que la que estamos celebrando ahora es la edición de 2020. En octubre, ya está anunciado un segundo asalto en el Pabellón 5. Y ese ya, sí que ha de ser definitivo. ¿Está el mercado español preparado para recibirlo?

Estand de La Gran/Espacio Líquido en Estampa 2021

A grabadora parada, y por mucho que esta cita sea un adelanto de ARCO en julio, muchas galerías tienen dudas incluso sobre la pertinencia de la celebración de ‘la hermana mayor’ en verano. Más de una cree que no debería realizarse («Si no se nos asegura que el coleccionista extranjero pueda llegar en esas fechas, no tiene sentido que estemos triplicando el precio del estand en el mismo escenario», confiesan algunas). Sólo los próximos acontecimientos darán la razón a los que la tengan.

«Toda decisión estratégica de una galería se toma después de una feria –apunta José de la Mano, que apuesta por la mirada compartida entre Agustín Ibarrola y Ángel Duarte en su pequeño pero elegante estand, merecido premio al mejor de la edición de los que otorga el salón–. Habrá que ver cómo va esta, en la que no creemos que se hagan muchas ventas pero sí que se rompa con el maleficio y con ciertas inercias provocadas por la pandemia». Tiene razón. Quizás nos encontramos demasiado bañados en adrenalina, después de tanto tiempo y con tantos amigos a los que saludar (de aquella manera, sin tocarlos) en este Estampa como para sacar conclusiones precipitadas de sus contenidos. De momento, prima el optimismo, aunque todos los galerista consultados dicen que la feria se está nutriendo de visitantes mayoritariamente madrileños. Estamos celebrando nuestra propia ‘feria de abril’. Nos lo merecemos.

Marla Jacarilla, protagonista del estand de la Twin Gallery

Texto publicado en la web  de ABC Cultural el 8 de abril de 2021

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